sábado, 28 de julio de 2012

Citroen DS4 - Tecnología y diseño en buena sintonía

Tiene motor naftero de 163 CV, caja automática y buen equipamiento. Cuesta 207.330 pesos

o es un auto más, eso está claro. Pero para entender de qué estamos hablando es inevitable trasladarnos a su país de origen. Francés de punta a punta, el DS4 es una demostración más de la marca del doble chevrón de apostar fuerte por el diseño.




Ya a la venta en nuestro país (se lo vio por primera vez en el Salón del Automóvil de Buenos Aires de 2011) se suma al DS3 ampliando así la oferta de modelos especiales.


Tiene con el DS3 diferencias y similitudes. Es, al igual que aquel, un auto en el que se intenta hacer una submarca dedicada a desarrollar modelos especiales. Sin embargo, mientras el DS3 fue una novedad revolucionaria en términos de diseño y producto, en este caso es una vuelta de tuerca sobre el Citroën C4 europeo (una generación más nueva que el que se fabrica aquí en la Argentina). En efecto, el DS4 comparte con aquel el mismo tablero e instrumental, y los toques especiales hay que buscarlos en una carrocería con líneas más musculosas, interiores con asientos y tapizados especiales, y equipamiento distintivo con mayores sutilezas.


or eso decimos que hablamos de un auto que busca ser distinto más por el diseño que por su comportamiento dinámico, que aunque es muy bueno no se caracteriza por su deportividad, frente a rivales de precio similar que tienen 200 o más CV de potencia máxima.
Y otra vez es necesario compararlo con el C4 francés equipado con motor naftero de 156 CV y similar cilindrada y par motor que el DS4 que aquí probamos.

Según datos oficiales de Citroën, el C4 francés de 156 CV alcanza 214 km/h de velocidad máxima, contra 212 del DS4; el C4 acelera de 0 a 100 km/h en 8,7 segundos, apenas una décima más lento que los 8,6 del DS4; el C4 tiene un consumo algo menor.

Pero obviamente, la gran diferencia está en el estilo de la línea DS, que marca su vocación de ser distinto con algunos toques de distinción y audacia en el diseño. Vale recordar, y explicarle a los más jóvenes, que el DS fue un auto presentado por Citroën en 1955, revolucionario en muchísimos aspectos, tanto por diseño como por tecnología. Apodado Tiburón, incorporó elementos desconocidos hasta entonces en autos de serie. La huella fue tan grande en la historia mundial del automóvil que medio siglo después, esas dos letras vuelven a ser usadas cómo símbolo de distinción.
La versión que Citroën Argentina eligió para nuestro país es la naftera 1.6 de 163 CV de potencia máxima, equipada con una caja automática de seis marchas.

A primera vista, el auto impacta por una propuesta de diseño vanguardista y diferente. Este es uno de los puntos más fuertes del auto y mantiene esa impronta original que los franceses estrenaron con el DS3, generando un modelo capaz de competir con el afianzado MINI, pero que en lugar de apelar al estilo retro se movió decididamente en otro sentido, generando un modelo que rompiera con los esquemas conocidos. Y la respuesta de los consumidores, tanto en Europa como aquí, fue inmediata y positiva. El éxito ayudó a continuar la saga con el DS4 y el DS5 (ya lanzado en Europa).
Una vez en el interior es fácil percibir la buena calidad de los materiales y el esmero en los detalles de diseño.

Comparte, como dijimos, el mismo tablero y planchada que el C4 europeo, con un velocímetro central redondo, con cuentavueltas a un lado y medidor de combustible al otro (no tiene indicador de temperatura de agua). Entre los chiches está la posibilidad de cambiar el color de iluminación de los instrumentos (de los números y del centro de manera individual) del azul profundo al blanco. También (algo bastante poco útil) se puede personalizar el ruido de la luz de giro en cuatro tonos, desde el clásico hasta algunos bastante molestos al oído.

Más útil es, sin duda, el indicador de ángulo ciego que muestra en los espejos los vehículos que se acercan por los lados y que quedan fuera del campo visual del conductor.

Muy bien equipado en materia de seguridad (6 airbags. ABS, controles de estabilidad y tracción, faros de xenón direccionales, sensores de estacionamiento y de espacio para estacionar, y ayuda al frenado de urgencia), los amantes del audio estarán de parabienes con un equipo de altísima fidelidad.
El andar es muy agradable, con suspensiones que privilegian el confort antes que la deportividad.El motor es eficiente ayudado por una caja automática de seis marchas eficiente en el uso cotidiano, pero de respuesta algo lenta cuando se le exige algo más.

Para criticar son los accesos a las plazas traseras (limitados por las puertas pequeñas), la imposibilidad de bajar las ventanillas traseras, la falta de navegador y de levas al volante para los cambios.

Para destacar su diseño, buen equipamiento y excelente respuesta de la dirección en cualquier circunstancia de manejo.

Como dijimos, el DS4 no es un auto pensado para los que buscan un deportivo que sorprenda; es sí una gran propuesta para quienes el diseño y la tecnología son esenciales a la hora de comprar un auto