martes, 27 de enero de 2009

Vibraciones en el volante: causas y soluciones

Cada vez que el neumático es montado en una llanta es imprescindible realizar
un equilibrado de las ruedas para que estas giren limpiamente. A veces las
vibraciones se producen después de muchos km sin incidencias

El conjunto llanta-neumático no es perfecto. Pequeños desequilibrios de peso
en su construcción pueden provocar enormes fuerzas al girar a altas (y no tan
altas) velocidades. La solución pasa por un equilibrado.

El equilibrado consiste en añadir unos pequeños pesos (plomos) en los puntos
exactos de la rueda para que todo el conjunto tenga su masa repartida de la
mejor forma posible. Una desviación de unos 15 gramos ya es suficiente para
dejarse notar en el volante.
Para equilibrar una rueda lo más normal es
utilizar una máquina automática que indica el punto exacto y el peso que hay que
aplicar a la rueda para equilibrarla. Estas máquinas funcionan montando la rueda
sobre su eje, que las hace girar detectando las vibraciones y determinando donde
instalar los pesos.

El equilibrado ha de realizarse siempre que montemos/desmontemos el neumático
de la llanta y también cuando empecemos a notar ciertas vibraciones en el
volante. A veces también pueden ser perceptibles en salpicadero, asientos,
reposacabezas, puertas, etc.
Es fácilmente detectable porque suelen ser
vibraciones que aparecen a cierta velocidad y desaparecen a otras más altas o
más bajas.
Atrasar la hora del equilibrado puede salirnos muy caro (este
servicio cuesta como mucho 10€ por rueda) ya que se acelera el desgaste del
neumático, amortiguadores, transmisiones, etc. además de incrementar el riesgo
de accidentes.

¡¡Ojo!! Si tras realizar un equilibrado las vibraciones no desaparecen pueden
deberse a otras causas más graves como:

-Dirección desalineada o tren rodante fuera de cotas
-Neumáticos defectuosos
-Llanta dañada
-Transmisión o palieres dañados