miércoles, 22 de octubre de 2014

Sistema electrónico y sus tipos de averías

El sistema de control electrónico es muy importante ya que administra cualquier función que requiera corriente eléctrica en un vehículo.


El sistema de control electrónico es el encargado de gestionar todas las funciones eléctricas del automóvil y al igual que el módulo de control del motor, también suele ser conocido como centralita. No obstante, este sistema de gestión recibe un nombre distinto cuyas siglas son UCE (Unidad de Control Eléctrico).

Así pues, la UCE recoge la información de los sensores electrónicos que están instalados en el automóvil para determinar el tipo funcionamiento que deberá aplicarse a otros elementos mediante la conexión o la desconexión de los actuadores. De esta manera, se ponen en marcha cada una de las piezas que requieren de corriente eléctrica para cumplir su cometido.

Puesto que se trata de componentes microelectrónicos, el número de averías posibles dependerá de la cantidad de elementos adicionales (sensores y actuadores) de los que disponga el sistema, además de la propia UCE. Para identificar el origen de una avería en el sistema electrónico de un coche será imprescindible contar con un equipo de diagnosis, que conecte directamente con la unidad.

¿Qué tipos de averías pueden aparecer en sistema de control electrónico?

Tal y como apuntábamos anteriormente en el artículo, las averías dependerán del número de componentes del que disponga el sistema. Sin embargo, podremos dividirlas en tres tipos distintos: las que proceden de la Unidad de Control Electrónico (UCE), las relacionadas con los sensores y por último las que tienen su origen en un fallo producido en alguno de los actuadores.

Averías o fallos de la Unidad de Control Electrónico (UCE):


Una avería en este elemento del sistema hará que la puesta en marcha del automóvil sea imposible y probablemente se deba a que se ha desprogramado la unidad, aunque esta causa puede podrá estar determinada por diversos motivos como un exceso de tensión en el sistema o por la pérdida de información interna.

Por lo general, se recomienda sustituir la unidad completa por una nueva o por una reprogramada de segunda mano que se encuentre en óptimo estado. No obstante, se trata de una pieza relativamente cara y que dependiendo del tipo de vehículo o del modelo puede partir de los 600 dolares en adelante. Además, si no está reprogramada habrá que sumar esta tarea al presupuesto de la reparación.

Averías o fallos en los actuadores del sistema:


Es habitual que cuando se produzca un fallo en los actuadores se genere una pérdida de potencia, con lo que el rendimiento del motor sería insuficiente. No obstante, dependiendo del tipo de actuador donde se haya producido la avería la pérdida de potencia será más o menos notable.

El coste aproximado para cambiar un actuador en el sistema electrónico del automóvil dependerá principalmente del tipo de vehículo del que se trate y de las características o localización del actuador que sea preciso sustituir.

Averías o fallos en los sensores del sistema:


Las averías en alguno de los sensores que forman parte del sistema electrónico de un coche, se traducirán en fallos y deficiencias de funcionamiento del motor, que en ocasiones podría dejar de funcionar o presentar dificultades para su puesta en marcha.

Algunos de los sensores que mayores fallos provocan en el sistema son: el sensor de revoluciones, el medidor de la presión del combustible y el sensor que mide la dosificación en la bomba de alta presión del vehículo. En el caso de que fallase el sensor de revoluciones del motor, éste dejaría de funcionar o directamente sería imposible ponerlo en marcha.

Al igual que con los actuadores, el coste de reparar una avería en alguno de los sensores del vehículo dependerá del tipo de sensor en cuestión, de su localización dentro del sistema y por supuesto, del tipo de vehículo del que se trate y sus características.

Para finalizar, es muy importante mantener en un estado óptimo el sistema electrónico de nuestros coches, realizando las correspondientes revisiones periódicas y preventivas marcadas por el fabricante.