martes, 12 de agosto de 2014

¿Por qué puede emitir humos el tubo de escape del coche?

El humo del tubo de escape se produce por la combustión del carburante que se expulsa desde el motor al exterior, aunque también puede ser síntoma de determinadas averías.


Todos los vehículos con motor de explosión cuentan con tubo de escape para poder evacuar al exterior los gases producidos durante la combustión, independientemente de que el vehículo funcione con diésel o gasolina.

Entre las funciones de este componente, además de la antes mencionada, podemos destacar que el tubo de escape mejora el rendimiento del motor, ayuda a que descienda la temperatura interna y amortigua la contaminación acústica y ambiental que generamos al conducir.

El humo del tubo de escape

¿Por qué el humo del tubo de escape es más oscuro en los vehículos actuales, especialmente cuando aumentamos considerablemente la velocidad?


La necesidad de que descendiesen las emisiones de gases nocivos a la atmósfera ha provocado que, desde finales de los años 90, los fabricantes incluyan un catalizador en el sistema de escape así como filtros de partículas o la propia válvula EGR; sistemas ideados para que el vehículo reabsorba y vuelva a filtrar los gases depurando la cantidad que se expulsa al exterior, pero haciendo que retengamos más carbonilla. Una acumulación de esta carbonilla puede causar obstrucciones en el sistema de escape y provocar un descenso de la potencia de nuestro automóvil.

Lo ideal para prevenir esta situación es ayudar a quemarlos acelerando el vehículo en carretera durante 10 kilómetros desde una marcha inferior a la que lo haríamos, y repitiendo esta operación al menos una vez.

¿Qué tipo de gases se expulsan en forma de humo por el tubo de escape?


El humo expulsado por el tubo escape de un vehículo, funcione con diésel o gasolina, está compuesto por una amplia variedad de gases, de éstos apenas un 2% son realmente nocivos. Así que podemos dividirlos en gases menos perjudiciales y gases altamente perjudiciales:

Entre los gases gravemente dañinos para el medio ambiente y nuestra propia salud, encontramos principalmente cuatro:

Monóxido de carbono (CO): Es el responsable de las salidas de humo muy oscuro o negro con fuerte olor a combustible ya que se genera a causa de una combustión incompleta. Lo ideal es hacer un análisis de gases para poder repararlo. Para conocer más sobre los problemas derivados de un humo oscuro y denso, os recomendamos leer: Humo negro y denso en el tubo de escape

Óxidos de nitrógeno (NOx): Suceden como resultado de la combinación de óxido y dióxido de nitrógeno (NO y NO2 respectivamente), y provoca un humo marrón rojizo de olor picante, que irrita las vías respiratorias y en altos niveles puede destruir el tejido pulmonar. La mejor manera de prevenirlo es con un sistema de recirculación de gases de escape, ya que estos óxidos de nitrógeno se generan a causa de temperaturas de combustión muy elevadas. Como curiosidad, añadiremos que cuando se une a óxidos de azufre provocan la llamada lluvia ácida

Hidrocarburos (HC): Se trata de dosis del combustible sin quemar ya sea por una baja velocidad de inflamación o por falta de oxígeno. En el humo del tubo de escape se refleja como un gas blanquecino e incluso azulado que nos indica que la EGR no está funcionando debidamente, por lo que solucionarlo pasa por el reemplazo de este elemento. Si se combina con NO y luz solar en el exterior, sus oxidantes provocan irritación de la mucosa e incluso la denominada niebla fotoquímica.

Plomo (Pb): Hoy en día no es común encontrar carburante con plomo debido a su toxicidad ya que al ser un metal pesado, la naturaleza no puede asimilarlo. Antes se usaba para amortiguar el cierre de válvulas y como antidetonante.

Entre los gases de escape menos peligrosos podemos encontrar H2O, N2 Y O2, entre otros, como por ejemplo:


Dióxido de carbono (CO2): Se obtiene cuando se mezclan vapor de agua y nitrógeno con los gases propios de la combustión y pese a ser el principal responsable del efecto invernadero, lo producimos cada vez que expiramos y lo incluimos de forma cotidiana incluso en los refrescos con gas. Cuanto más optimizado esté el proceso de combustión más elevado será el nivel de CO2 expulsado por nuestro vehículo.

Oxígeno (O2): Sin él, la combustión ni siquiera sería posible. La cantidad que se emita nos dirá si hay fugas o entradas de aire en el sistema de escape, así como si la combustión está usando la cantidad adecuada de O2 disponible. Su color es azulado, pero apenas debe apreciarse.

Debemos tomar en consideración este tipo de anomalías en el sistema de escape y acudir a un taller de confianza si vemos que el color del humo de nuestro tubo de escape cambia o tiene un olor extraño, ya que son muchos los elementos que intervienen en la correcta combustión de carburante para el motor para poder identificarlo con precisión sin la maquinaria adecuada y está en juego tanto la vida útil del automóvil como nuestra propia salud.


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