viernes, 6 de mayo de 2016

7 cosas que quizás no sepas sobre el cinturón de seguridad

El cinturón de seguridad, junto con el casco de los motoristas, son dos de los elementos de seguridad más odiados por los conductores. Por mi parte, yo desde que aprendí a  conducir me he acostumbrado a ponérmelo y no me resulta incómodo en absoluto. No obstante, a mucha gente sí que se lo parece.

Respecto a este tema he visto de todo: desde un amigo que solo se lo abrocha para circular en vías interurbanas; hasta casos tan ridículos y flagrantes como el de algunos amigos que, antes de subirse en al coche, lo abrochan (sin nadie en el asiento obvio) para después sentarse sobre el cinturón y de esta forma engañar a lo sensores del auto.

Lo más curioso es que al preguntarles si estarían también dispuestos a renunciar a los airbags, al ESP, o a cualquier otro elemento de seguridad, todos responden invariablemente que bajo ningún concepto, cosas de la vida supongo :)

Vamos a ver los 7 puntos:


  1. Historia: mientras que la industria aeronáutica enseguida entendió que los arneses de sujeción eran imprescindibles, los fabricantes de coches no lo consideraron prioritario hasta los años cuarenta. Y hubo que esperar hasta 1959 para que Volvo patentase el cinturón de 3 puntos, que se ha convertido en un estándar para los vehículos de producción en serie.

  2. Tipos de cinturones: aunque los más comunes en los vehículos de calle son los de tres puntos, todo el que haya visto cualquier carrera se habrá fijado en los complejos sistemas de retención que utilizan los pilotos, atados prácticamente al asiento por cinco o seis puntos. Junto a estos, también tenemos los de cuatro puntos, que prescinden del anclaje de las piernas.

    Y si hemos ido sentados en la parte central de la banqueta trasera, habremos comprobado que algunos vehículos disponen para ese zona de un cinturón abdominal de dos puntos similar al utilizado en los aviones de pasajeros.

  3. Cómo debe colocarse: el cinturón de seguridad nos tiene que sujetar perfectamente al asiento. Esto significa que debemos llevarlo ceñido a nuestro cuerpo. Al tirar del dispositivo, pasaremos el cinto por encima de nuestro hombro, colocando la parte superior del mismo sobre la clavícula, entre el cuello y el hombro.

    Al trabar la hebilla, nos aseguraremos de que la parte baja rodea nuestro abdomen por la pelvis y se sitúa sobre dos huesos prominentes y duros conocidos como crestas ilíacas. Para comprobar que nos lo hemos puesto correctamente, debemos realizar un movimiento brusco hacia delante, con lo que el sistema bloqueará el cinturon.

  4. Niños y embarazadas: todos los ocupantes del vehículo –incluidos niños y embarazadas– deben llevar siempre puesto el cinturón de seguridad o cualquier otro dispositivo de retención homologado.

    La norma respecto a los niños menores de 12 años, que midan menos de 1,35 metros, especifica que deberán utilizar un sistema de retención infantil adecuado a su talla y peso. Los de más de 12 años, o los menores que superen esa estatura de 1,35 metros, pueden utilizar excepcionalmente el cinturón de seguridad del propio vehículo. Respecto a las embarazadas, el reglamento obliga a todas a ponerse siempre el cinturón de seguridad.

    La cinta superior debe colocarse sobre la clavícula, pegada al esternón y entre los senos; mientras que la inferior debe estar lo más baja posible, sobre las caderas, tratando de que no presione el vientre.


  5. Mantenimiento y costumbres a desterrar: del buen estado de los cinturones de seguridad depende en gran medida nuestra seguridad. Por lo tanto, deberemos chequear regularmente que funcionan bien.
    Para ello comprobaremos que el cinturón al soltarse se recoge rápidamente. De no ser así, los tensores del carrete pueden estar sucios o defectuosos. Por eso es conveniente limpiar de vez en cuando con un cepillo o con un aspirador, tanto las cintas como el carrete de recogido. Si el dispositivo de auto-enrollado sigue fallando habrá que acudir a un taller para que nos lo revisen.

    En el punto 3 explicaba que el cinturón debe estar ceñido al cuerpo. A pesar de que a muchos les resulta incómodo, no es excusa para llevarlo con holgura. Esto quiere decir que nunca se deben poner pinzas que impidan esa acción de sujetarnos al asiento. Además, hay que tener en cuenta que, en caso de impacto, los cinturones de seguridad tienen unos pretensores pirotécnicos que tensan al máximo el cinturón. Y si hemos situado una pinza en la parte superior del mismo, esta operación no se podrá realizar correctamente.

  6. Los airbags: muchos piensan que lo de ponerse el cinturón es una tontería, que con los airbagsbasta para estar seguros. Sin embargo, los airbags funcionan en concurso con la sujeción proporcionada por los cinturones de seguridad. Si esta no se produce, la efectividad queda muy limitada o directamente anulada.

    Sobre este tema me gustaría aportar mi experiencia personal: hace años tuve una colisión frontal que provocó que el airbag de mi automóvil se disparase.
    Como llevaba el cinturón correctamente ajustado, el airbag no me llegó a tocar la cara y apenas sufrí unos rasguños. Incluso así, la sensación no es nada agradable. No quiero ni imaginarme lo que debe ser salir lanzado como un hombre bala en dirección a la bolsa de aire, mientras esta te impacta en el rostro. La sensación no debe tener nada que ver con una guerra de almohadas.

  7. Problemas con las indemnizaciones: un último detalle que la gente debe tener en cuenta: en caso de accidente, si se demuestra que no se llevaba abrochado el cinturón de seguridad, la compañía de seguros no tendrá obligación de pagar la indemnización por daños estipulada en la póliza.

A modo de conclusión, creo que queda clara la importancia de llevar siempre abrochado el cinturón de seguridad. Y si después de leer esto, todavía sigues pensando que no hace falta ponérselo, te dejo este vídeo de regalo. -