viernes, 5 de diciembre de 2014

Motores FSI, TSI y TFSI: ¿en qué se diferencian?

Los motores de gasolina con inyección directa permiten obtener más potencia con un consumo más bajo y reduciendo el impacto medioambiental


Los motores de inyección directa de gasolina fueron creados para mejorar las condiciones, prestaciones y consumos de esta gama de motores aprovechando al máximo la cantidad de combustible que suministran los inyectores y ayudando además a reducir los niveles de gases contaminantes vertidos a la atmósfera para obtener resultados más competitivos, ya que los motores diésel iban comiéndose el mercado.

Mientras que un motor convencional siempre necesita una mezcla homogénea de aire/carburante para realizar la combustión, los motores de inyección directa de gasolina permiten trabajar mezclas más dispares gracias a la estratificación según al régimen que trabaje el motor para obtener mejor rendimiento.


Podemos dividirlos principalmente en FSI, TFSI y TSI.

Motores FSI


La tecnología FSI (Fuel Stratified Injection) fue concebida por la marca Bosch. Es más preciso que el motor tradicional a gasolina, lo que, junto a una óptima refrigeración interna, permite una compresión más elevada obteniendo así una mayor efectividad termodinámica.
Por tanto, un motor FSI aumenta la potencia y el par motor a la vez que minimiza el nivel de emisiones contaminantes y el consumo.



En este sistema, el árbol de levas acciona una bomba de alta presión que por medio de un sistema common rail, dosificará el combustible a los inyectores y éstos pulverizarán la gasolina directamente en la cámara de combustión a 110 bares para su máximo aprovechamiento.

El aire aspirado por el motor en el tiempo de admisión pasa a la cámara de combustión y la cabeza de cada pistón y será la válvula de mariposa de admisión la que según su posición determine si la alimentación del sistema será pro mezcla homogénea o estratificada.

Lo mejor de este proceso, es que sucede sin que el conductor lo perciba ni tenga que accionarlo; según el acelerador y la situación de carga del propio motor, se activará de manera automática la modalidad más adecuada.

Motores TFSI


TFSI (Turbo-Charged Fuel Stratified Injection) es la denominación que otorgamos a motores gasolina que cuentan con inyección directa y doble sobrealimentación proporcionada por un turbocompresor y un compresor que dan como resultado una potencia más homogénea.



Además de contar con un sistema de inyección estratificada como el anterior, su peculiaridad reside en tener este “doble turbo” que generan mayor entrada de aire por ciclo, haciéndolo válido tanto en bajas como en altas revoluciones; un supercargador que funciona de rango bajo a medio (cuando el vehículo arranca y sale) y una turbina o turbo-compresor que lo hace en revoluciones de medias a altas (cuando vamos tomando velocidad), que se alternan para hacerse cargo de la sobrealimentación.

No obstante, si fuera necesario, también pueden trabajar en equipo para obtener más potencia en situaciones que así lo requieran, aunque en este caso, también se dispararía el consumo de combustible.

Electrónicamente están muy controlados de forma de la dosificación de combustible es tan exacta que no se desaprovecha en absoluto mejorando la mezcla y la combustión para generar menos gases nocivos con el mínimo consumo.

Motores TSI


El polivalente TSI (Turbocharged Stratified Injection), nos llegó de la mano de Volkswagen (grupo VAG) y podríamos decir que, tecnológicamente hablando, es un tipo de motor más avanzado que el FSI ya que con él podemos obtener más potencia y de un modo más gradual que facilite la conducción.



Esto es gracias a que en la primera fase, cuando el vehículo aún no ha cogido velocidad y funciona a un rendimiento más bajo, el circuito de entrada tiene un camino más largo mientras que cuando circulamos a más potencia, el aire entra por un circuito más corto para que llene rápidamente los cilindros. Además, este tipo de motores atmosféricos cuentan con varias válvulas en los conductos de admisión que controlen y optimicen la cantidad de aire que accede a los cilindros para optimizar la combustión.

Son muy similares a los TFSI pero sin sobrealimentación, así que trabajan a menor presión. Son tan parecidos, de hecho, que muchas marcas de automóviles usan la misma denominación para ambos, o se han ido sustituyendo los motores (de TSI a TFSI) sin reemplazar la nomenclatura, lo que genera un poco de confusión en los usuarios.