jueves, 4 de diciembre de 2014

Motores gasolina: todo lo que deberías saber

Los motores de gasolina son también llamados motores Otto en honor a su creador, o motores nafteros.


Si hablamos de la creación del primer motor de combustión interna debemos remontarnos a 1860, pero no fue hasta 1876 cuando Nikolaus August Otto desarrolló a gasolina –como destilación fraccionada del petróleo- el primer motor de cuatro tiempos; dándole así a este tipo de motores la denominación popular de motores Otto.

Podríamos definir los motores de gasolina como máquinas termodinámicas encargadas de convertir la energía química de la ignición, provocada por la mezcla del aire y el combustible, en energía mecánica para producir el desplazamiento de un vehículo.

Los motores de explosión que usan gasolina como combustible son, a nivel estructural, muy similares a los que usan diésel o gasóleo, si bien de cada uno de ellos podemos extraer distintos rendimientos.


¿Cómo funciona un motor gasolina? 


Los motores de gasolina, tal como hemos indicado, funcionan en ciclos de cuatro tiempos, que a groso modo, podríamos explicar que transcurren de la siguiente manera:

1- Admisión: En primer lugar se produce la apertura de la válvula de admisión aspirando la mezcla de aire y combustible al interior de los cilindros.

2- Compresión: Poco antes del punto muerto inferior, la válvula se cierra y el pistón asciende comprimiendo así la mezcla. La relación de compresión oscilará entre el 8:1 y 11:1 dependiendo del tipo de motor y el rendimiento que pretendamos obtener sin exceder estas cifras para evitar sufrir detonaciones no deseadas.

3- Explosión: Poco antes del punto muerto superior saltará la chispa de la bujía por encima de los catorce mil voltios desde el circuito de alta tensión produciendo la explosión y el descenso del pistón.

4- Escape: A su vez, se abre la válvula de escape y el pistón vuelve a elevarse empujando los gases quemados para ser expulsados a través del sistema de escape, y dando comienzo al ciclo completo de nuevo.

Podemos considerar que, en general, los motores de gasolina tienen un mejor rendimiento gracias a que su combustión genera un mayor poder energético, determinado siempre por el octanaje del carburante empleado, sobre todo si tenemos en cuenta criterios como la velocidad o la capacidad de aceleración.

Aunque hay quienes ven un mejor rendimiento en motores diésel prestando atención a otros factores como la relación de compresión, ya que éstos permiten optimizar el llenado de aire en la cámara de combustión para que ésta sea más aprovechable por medio de relaciones de compresión más elevadas; alrededor de 18:1, lo que permite desarrollar un mismo trabajo con una menor cantidad de combustible.

Comparativamente, también podemos decir que los motores gasolina resultan más ligeros lo que les permite revolucionarse con mayor facilidad, así que en general podemos dictaminar que los motores gasolinas funcionan mejor en altas revoluciones.

Especialistas aseguran que “no es frecuente encontrar solicitudes de soportes motor o silentblocks para vehículos gasolina. Esto se debe a que su sistema genera menos vibraciones y ruidos en el bloque motor”.

Respecto a precios en el mercado, las versiones gasolina de la mayoría de los vehículos suelen tener un coste inferior y sus reparaciones y piezas resultan considerablemente más económicas, mientras que por otro lado el consumo es más elevado y el precio del combustible es más alto.

Expertos aseguran que “a la larga, un motor gasolina sufre más desgaste ya que trabaja a mayores revoluciones aun circulando a la misma velocidad. La potencia se genera por una explosión momentánea mientras que el reparto de la fuerza resulta más lineal en un motor diésel”.

A grandes rasgos estas son las características que conforman un motor gasolina, si quieres conocer más diferencias con los motores diésel te recomendamos que veas el siguiente enlace.