jueves, 4 de diciembre de 2014

Motores diésel: todo lo que deberías saber

Desde su invención los motores diésel se emplean con frecuencia en vehículos pesados e industriales por su dureza y bajo consumo.

Los motores gasolina y diésel pueden usarse para realizar las mismas tareas, si bien son estos últimos los más utilizados cuando se requieren grandes potencias como que se emplean para mover barcos, locomotoras, vehículos de carga o generadores de gran capacidad.

Por ello, no es de extrañar que los motores de combustión interna diésel nacieran en 1893 siguiendo los ciclos a cuatro tiempos de los motores a gasolina de la mano de un empleado de la firma de camiones MAN; Rudolf Diésel, quien les dio su nombre, con la idea de encontrar un rendimiento térmico superior a través de un volátil combustible alternativo: el fuel oil.



Cuando en 1927 Boch creó la primera bomba de inyección para motores diésel ya estaba logrado: habían desarrollado motores de combustión interna con un consumo más bajo, un combustible más económico y con una relación de compresión superior (entre 16:1 y 24:1) capaz de trabajar entre los 700º y los 900º C de temperatura.

¿Cómo funciona un motor diésel? 


 Básicamente se trata de un motor térmico de combustión interna alternativa con autoencendido gracias a las altas temperaturas derivadas de la compresión del aire en el cilindro.

La principal diferencia con un motor gasolina reside precisamente en este punto: los motores diésel no necesitan chispa para encenderse sino que cuentan con bujías incandescentes que van subiendo la temperatura de la cámara de combustión para mejorar el arranque en frío y aprovechan ese calor una vez alcanzada la temperatura óptima. Los cuatro tiempos de un motor diésel trancurren del siguiente modo:

 1- Admisión: En ese primer tiempo, se produce el llenado de aire ya que la válvula de admisión permanece abierta mientras el pistón va descendiendo hacia el punto muerto inferior. Siempre se admite la cantidad total de aire en cualquier condición de carga, y cuanto más fresco, menos densidad y más cantidad podrá entrar aumentando así la combustión (para esto se utilizan los intercooler o radiadores de aire).

 2- Compresión: La válvula de admisión se cierra cuando el pistón llega al punto muerto inferior y comienza el recorrido hasta el superior comprimiendo así el aire que se encuentra dentro del cilindro en una relación aproximada de 18:1 y elevando significativamente la temperatura.  

3- Combustión: Poco antes de llegar al punto muerto superior, el inyector pulveriza el combustible dentro de la cámara, y éste se inflama de inmediato al entrar en contacto con el aire caliente. (Sin necesidad de la chispa de la bujía, sólo con el calor que transmite su incandescencia).  

4- Escape: La presión que genera la temperatura impulsará el pistón hacia abajo con fuerza, y parte de esa energía se empleará para devolverlo al punto muerto superior expulsando así los gases quemados y dejando que la inercia vuelva a comenzar el ciclo.

El gasóleo o gasoil siempre se ha considerado un combustible más económico y con un rendimiento por litro más efectivo que la gasolina.

Si bien, al hablar de precios no debemos olvidar que los vehículos diésel son más caros al adquirirlos en el mercado y más costosos de mantener. Pese a que los niveles de contaminación siempre son superiores en un motor diésel, (incluso con EGR, filtros de partículas, catalizadores…) el hecho de que se desarrollen más tecnologías alrededor de éstos que de los de gasolina les da más salida y reputación, de manera que sus ventas han ido en aumento hasta superarlos.

En especial, se aconseja la adquisición de un vehículo de motor diésel frente a uno gasolina cuando tenemos pensado hacer muchos kilómetros para que la diferencia de gasto en combustible compense y por el hecho de que suelen resultar motores más duraderos ya que sufren menos desgastes al circular a menos revoluciones.

Esperamos que el artículo haya ayudado a comprender mejor las diferencias y el funcionamiento de los motores diésel.