miércoles, 10 de diciembre de 2014

Mantenimiento y averías frecuentes del sistema de alumbrado del vehículo

Mantener en buen estado el sistema del alumbrado es clave para no enfrentarnos a un resultado negativo en la ITV o RTV.


Como ya comentamos en nuestro artículo sobre el sistema de alumbrado, se trata de un elemento primordial en la seguridad activa del vehículo, ya que su buen funcionamiento nos permitirá ejercer la conducción en condiciones óptimas pese a encontrarnos en situaciones de riesgo y/o baja visibilidad.

El mal estado de las luces, la suciedad y la falta de brillo disminuyen la eficacia del sistema de alumbrado y pueden aumentar la fatiga visual del conductor.

Además, el fallo de este sistema ocasiona un porcentaje elevado de negativas en la Inspección Técnica del Vehículo (ITV), por lo que resulta doblemente importante saber cómo realizar un mantenimiento adecuado a este sistema previendo los posibles fallos que pueden afectarle y evitando así averías más serias que fuercen a que determinados elementos tengan que ser reemplazados.

Para mantener el sistema de alumbrado, por tanto, debemos prestar atención a determinados aspectos:

En primer lugar comprobar que ninguna bombilla esté fundida, ni en faros, luces de posición, intermitentes o luz de freno ya que son los dispositivos más importantes del sistema, pues estaríamos expuestos tanto a una sanción como a un grave peligro para nosotros mismos o el resto de vehículos que circulen por la vía.


El segundo punto indispensable en el mantenimiento del sistema lumínico se trata de regular la altura de los distintos focos del vehículo, ya que si no se encuentran a la altura adecuada podemos tanto deslumbrar a otros conductores como estar perdiendo un margen significativo de visibilidad. Además hay que ser conscientes que hay determinados factores que pueden hacer que la altura varíe: como el peso con el que hayamos cargado el vehículo o la presión que tengan los neumáticos.


No podemos olvidar que un vehículo funciona como conjunto gracias al buen hacer de cada uno de los elementos que lo componen, y en este caso, para evitar complicaciones en el sistema de alumbrado hay que mantener al día los siguientes puntos:

  1. La batería bien cargada para evitar fundidos por intermitencia constante de corriente.
  2. Instalación eléctrica saneada que no pueda producir cortocircuitos.
  3. Limpieza de los contactos y los faros para mejorar la calidad de la luz.


Estos pueden ser algunos de los causantes de las averías más frecuentes del sistema de alumbrado de los que vamos a hablar a continuación.

¿Qué averías son más frecuentes en el sistema de alumbrado de un coche?


Gran parte de las averías producidas en el sistema de alumbrado del automóvil son debidas a problemas relacionados con una mala instalación, fallos en la conexión o defecto de las bombillas en sí, las revisiones periódicas en nuestro taller de confianza ayudarán a prevenir estas situaciones.

Averías relacionadas con la vida util de la batería:

No obstante, debemos recordar que cuando determinadas piezas llegan al final de su vida útil no queda más remedio que sustituirlas para poder seguir adelante. Esto dependerá fundamentalmente del tiempo de uso, pero como guía podemos indicar que la vida útil de una lámpara ronda los 50.000 kilómetros o los dos años de antigüedad.

Averías relacionadas con el uso de bombillas de alto consumo:

Otras averías están vinculadas con el uso de bombillas de altos niveles energéticos, como es el caso de las de xenón, montadas en faros convencionales, pues la elevada temperatura a la que trabajan estas bombillas, rondando los 700º C, provocan que la superficie reflectante acabe por fundirse.


Averías relacionadas con la humedad o filtraciones de agua:


Si vemos gotas de agua por condensación o humedad en el interior de un faro, debemos desmontarlo y limpiarlo, ya que ayudará a que se funda con mayor prontitud. También es un elemento que a menudo se sustituye por motivos estéticos.

Desmontar los faros delanteros y traseros es una tarea relativamente sencilla: generalmente son accesibles desde el capó del vehículo y desde el baul respectivamente. Simplemente debemos desatornillarlos para extraerlos, soltando también los conectores a los que están unidos al sistema eléctrico.

Para colocar los faros nuevos, hay que unir los cables en la posición en la que se encontraban los antiguos, y prepararlos previamente en caso de que sea un modelo diferente que no encaje tal cual. Después se atornillan de nuevo, y listo.

Si necesitamos sustituir una bombilla, un buen consejo a tener en consideración si vamos a reemplazarla nosotros mismos, es evitar tocar el cristal con los dedos pues los rastros de grasa de la piel harán que no se disipe el calor de forma regular y pueda provocar un fallo prematuro.